lunes, 10 de diciembre de 2007

Invéntate una situación nueva en luces de bohemia

Max estrella y Don Latino de Hispalis marchan sobre la noche oscura por calles dónde nunca habían estado, adonde fueron a parar por el estado de ebriedad de Don Latino, aunque Max Estrella ya sabía que no andaban por buen camino.
-Max: (con tono burlesco) ¿Pero a dónde me llevas Don Latino?
-Don Latino: (Ebrio) A su casa, ya no hacemos nada en la calle.
-Max: (con gesto mas serio) Pues yo juraria por Dios que estas no són calles cercanas a la mía, amigo mío.
-Don Latino: mamarrachadas, nunca me he perdido y no serà hoy cuando lo haga, senyor mío (diciendo esto último con gran burla).
-Max: ( Asombrado) Allí, allí. Al fondo. Oigo voces, habrá gente, les esperare,os a que lleguen Porque viene para aquí, ¿No?
-Don Latino: Movámonos nosotros que hacia aquí no viene nadie.
-Max: Vámonos.
En esto que llegan Don Latino a ese edificio y resultó ser un albergue para vagabundos, muy cuidado y con muchas personas que allí se hospedaban.
-Max: Cenemos pues, Don Latino.
-Don latino: (más lúcido) Entremos.
Al fondo dos vagabundos murmurando y criticando el poco respeto que tenían los dos extaños que habían entrado al local.
-Vagabundo 1: (siempre hablando con tono burlesco) Si, si, ya te digo yo siempre, por muy mal que uno esté, siempre hay otro que está peor.
-Vagabundo 1,2: (Juntos) Sentaos aquí forasteros que...
-Voluntaria: (interrumpiedo a los vagabundos) amigos siéntense en aquella mesa del fondo, que hablaremos con vosotros en un momento.
La voluntaria, chica joven de unos treinta años, deslumbraba a todos los que allí cenaban y dormían, era el mejor reclamo para que los vagabundos eligieran este albergue antes que otros.
-Voluntaria: ¿Buscan algo amigos? No parece que necesiten comida ni cama con urgencia.
-Max: No, compañera, no, pero la cena nos vendría bien, llevamos todo el día en Madrid y mi fiel guía nos ha perdido por estas calles.
-Don Latino: ( un poco enfadado y ya más sobrio) Que es mentira, en ningún momento hemos estado perdidos, sé perfectamente donde queda tu casa, a dos manzanas y media de aquí.
-Voluntaria: De acuerdo, pero cenen y descansen aquí que no es bueno andar por la noche a solas por estas calles.
-Max: (agradecido) Muchas gracias, bonita, te agradecemos tu ayuda.
-Don latino: (serio) Sí, pero que quede calro que no me he perdido.
-Max i Voluntaria: (Al unísono) ¡Vale que si!
Después de estas risas amistosas, una buena cena y una buena cama. Al día siguiente a primero hora y sin desayunar ni despedirse Don Max y Don Latino enfilaban rumbo las calles rumbo a la casa del guiado.

Texto Naturalista

Miguel se acordaba de su triste infancia. Aquella que había sido tan triste en el pueblo. se acordaba de que solo podían comer una vez y muchos días se comía poco más que un mendrugo de pan y un poco de agua. aparte de todo eso, recibía el maltrato de su padre que lo esclavizaba en las labores del campo.
Con el tiempo, al hacerse mayor, tuvo que irse a la ciudad a buscar fortuna, pero empezó vagabundeando por los barrios bajos y trabajando en las colonias tèxtiles dieciocho horas diárias. Muchos años después, veinte creo, se acordaba de esto sentado cómodamente en su sillón de piel en el despacho del presidente de la empresa que ahora él presidia y donde las condiciones de trabajo habían mejorado para todos los trabajadores.

Adan Mulet

Instancia

El señor alcalde del ilustrísimo ayuntamiento de Cervera.

Estimados conciudadanos:

Nuestra villa ha sido siempre envidia de las poblaciones vecinas en la temàtica referente a la contaminación acústica. Motivos sobradamente conocidos por todos los habitantes han hecho que esta fama de nuestra villa vaya disminuyendo con el paso del tiempo. Los vecinos hemos de velar por un comportamiento mas cívico en cuanto a la cantidad de sonido se refiere.

El esfuerzo de esta tarea recae sobre todos los habitantes del pueblo y será vigente hasta nueva orden del ayuntamiento. Para todo esto solo se tendrán que seguir unas normas sencillas en cuanto al sonido se refiere. Se tendrá que procurar que la cantidad de sonido por el día sea como máximo de 100 decibelios y la cantidad por la noche de 50 decibelios.

Sin embargo, todos aquellos ciudadanos que no cumplan estas ordenanzas aquí expuestas recibirá una advertencia para que cese en el incumplimiento de este bando. en el caso de no cesar en esto se le impondrán las sanciones estipuladas según la gravedad de la situación por falta de educación cívica.

Cervera, 26 de setiembre de 2007
Adan Mulet, bando del ayuntamiento.