Max estrella y Don Latino de Hispalis marchan sobre la noche oscura por calles dónde nunca habían estado, adonde fueron a parar por el estado de ebriedad de Don Latino, aunque Max Estrella ya sabía que no andaban por buen camino.
-Max: (con tono burlesco) ¿Pero a dónde me llevas Don Latino?
-Don Latino: (Ebrio) A su casa, ya no hacemos nada en la calle.
-Max: (con gesto mas serio) Pues yo juraria por Dios que estas no són calles cercanas a la mía, amigo mío.
-Don Latino: mamarrachadas, nunca me he perdido y no serà hoy cuando lo haga, senyor mío (diciendo esto último con gran burla).
-Max: ( Asombrado) Allí, allí. Al fondo. Oigo voces, habrá gente, les esperare,os a que lleguen Porque viene para aquí, ¿No?
-Don Latino: Movámonos nosotros que hacia aquí no viene nadie.
-Max: Vámonos.
En esto que llegan Don Latino a ese edificio y resultó ser un albergue para vagabundos, muy cuidado y con muchas personas que allí se hospedaban.
-Max: Cenemos pues, Don Latino.
-Don latino: (más lúcido) Entremos.
Al fondo dos vagabundos murmurando y criticando el poco respeto que tenían los dos extaños que habían entrado al local.
-Vagabundo 1: (siempre hablando con tono burlesco) Si, si, ya te digo yo siempre, por muy mal que uno esté, siempre hay otro que está peor.
-Vagabundo 1,2: (Juntos) Sentaos aquí forasteros que...
-Voluntaria: (interrumpiedo a los vagabundos) amigos siéntense en aquella mesa del fondo, que hablaremos con vosotros en un momento.
La voluntaria, chica joven de unos treinta años, deslumbraba a todos los que allí cenaban y dormían, era el mejor reclamo para que los vagabundos eligieran este albergue antes que otros.
-Voluntaria: ¿Buscan algo amigos? No parece que necesiten comida ni cama con urgencia.
-Max: No, compañera, no, pero la cena nos vendría bien, llevamos todo el día en Madrid y mi fiel guía nos ha perdido por estas calles.
-Don Latino: ( un poco enfadado y ya más sobrio) Que es mentira, en ningún momento hemos estado perdidos, sé perfectamente donde queda tu casa, a dos manzanas y media de aquí.
-Voluntaria: De acuerdo, pero cenen y descansen aquí que no es bueno andar por la noche a solas por estas calles.
-Max: (agradecido) Muchas gracias, bonita, te agradecemos tu ayuda.
-Don latino: (serio) Sí, pero que quede calro que no me he perdido.
-Max i Voluntaria: (Al unísono) ¡Vale que si!
Después de estas risas amistosas, una buena cena y una buena cama. Al día siguiente a primero hora y sin desayunar ni despedirse Don Max y Don Latino enfilaban rumbo las calles rumbo a la casa del guiado.
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